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“A mi no me coja en su boca”

No hemos llegado a lo que ocurría cuando alguien te decía ‘vi tu nombre en el Foro Público’, pero de que hay columna, programas o medios en los que es motivo de alarma que te mencionen, los hay.

Tan jodido es que te relacionen en un tema escabroso como que te digan que te mencionaron en tal programa o periódico. Hay casi equivalencias.

Los estigmas existen y no sólo los del Cristo.

¿La solo mención equivale a acusación? ¿Es motivo de demanda? Por lo menos es razón para que llame a tu abogado.

Y quienes hacen estas tareas saben que lo menos que te echan es una vaina. Y hay programa, columna o lo que sea que como los perros, se parecen a su dueño.

  • Oye, vi que te mencionaron o ‘saliste’ en tal medio, no es lo mismo que te digan en tal otro. Los ejemplos sobran y no lo mencionaré para no meterme en una vaina

Un consuelo o venganza queda: lo que ganan en aspavientos lo pierden en credibilidad.

Cambiando lo que hay que cambiar, los “Papeles de Panamá” cumplen algo parecido. No todos sabemos que los Offshore son absolutamente legales. Y de ello se aprovechan los aspaventosos o los que tienen viejas rencillas guardadas a algún sector o alguien mencionado en los ‘Papeles’.

Los rojos que ahora son verde, o cualquier cosa que “cuestione el sistema”, corren detrás de estos asuntos porque con ello creen que atacan a sus tradicionales enemigos, con la desgracia que luego descubren que fueron usados, nueva vez.

Las empresas Offshores o cuentas de ultramar, son legales y sirven para que alguien que quiera poner a buen resguardo sus bienes legítimamente ganados pueda escapar a la voracidad fiscal de algunos Estados; también, se pueden utilizar para establecer  fondos de administración y para evitar supervisión regulatoria y por eso requiere cumplirse con algunas formalidades.

Lo que sí evidencia la publicación o “filtración” de estos papeles es la lucha entre paraísos fiscales; también, el deseo de algunos Estados para que esos capitales regresen y tributen para llenar sus arcas fiscales, y por otra parte, evidenciar la procedencia y\ o uso de esos fondos y evitar que procedan o sean utilizados en actividades criminales.

Como se puede apreciar, debe investigarse y no meter a todos en un mismo saco. En lo que si no hay que investigar, porque está sobradamente claro, es que el robo de documentos es un crimen. Pero de esto último nadie habla porque no es popular.

De todas maneras, alguien podría decir, “a mí, no me coja en su boca, compadre”.

Publicado por: Gustavo Veras

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