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El caso de los jueces: Tremendismo y mucho aspavientos.

Si observa con mirada fría el caso de los jueces que ahora están en la picota puedes entender algunas cuestiones relacionadas con estos casos. ¿Cuál es el papel del Ministerio Publico? Simple: perseguir, sin distinción donde crea, hasta prueba en contrario, que se ha violado la ley y o el  orden público. Dejémoslo por ahora de este tamaño, que ya se entiende.

¿Que ha hecho el Procurador General? Donde cree advertir violación a la ley y al correcto proceso ha procedido a denunciar y someter.

En la especie se trata de que los justiciables, los inculpados son jueces. Pero dijimos que ese papel persecutorio es el propio del Ministerio Públicos sin importar de quien se trate.

Y eso es lo que ha hecho el Ministerio Publico. Entonces ¿Porqué la alarma? Porque son jueces, son los llamados a interpretar y aplicar la ley correctamente. Pero todos olvidamos que ademas de jueces son seres humanos; sujetos a las imperfecciones propia  de esta condición. Pero la alarma viene también por dos razones: porque estamos en campaña política y hay que ver qué filo se le puede sacar a esto y a favor de qué causa y números dos, porque hay una ‘vieja’ rencilla sobre quien impulso la nominación de estos jueces o una gran parte de ellos y es hora de cobrárselo o quitarle ese poder.

Siguiendo el caso, el Ministerio Publico ha encaminado su accionar en el camino señalado por la ley. Ni más ni menos. Pero todos gritamos que la justicia toda esta corrompida, que colapsó, etc. etc. Nada de eso. Las instituciones están funcionando ni más ni menos. Quizá la alarma es porque nunca antes estas habían funcionado en esta dirección. Claro lo más cómodo era o es, decir, denunciar sin decir quienes, cobijado en generalidades. Vocear que todo se acabó y blabla…

Y viene lo mejor. En este estamento se contemplan dos posibles sanciones, una disciplinaria y otra penal. En caso de  concurrir juntas o parecerlo, como siempre, lo penal mantiene lo demás en estado. Primero, si hay merito, deben ser sometido a la acción pública, y en caso de esta acción prosperar, se obvia la segunda. Pero por otro lado, si las violaciones no trascienden a los penal y encuentran su acotejo en los predicamentos de la acción disciplinarias basta con esta.

Con los jueces pasa como con los policías, que uno no espera , por el objetivo de sus funciones, que estos entren en actuaciones reñidas con la ley; pero por suerte hay unas prescripciones que si se siguen pueden aplicar remedio. Eso es lo que está haciendo el Ministerio Publico. Y en este ámbito, es de provecho continuar haciendo esfuerzos por un mejor entrenamiento, educación y supervisión que ayuden a los mismos en sujetarse al cumplimiento de sus funciones. Mientras, sigan con sus aspavientos…

 

 

Publicado por: Gustavo Veras

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